La vegetación y especialmente la fauna, han sufrido variaciones en su localización geográfica, gracias a las extinciones y a las nuevas incorporaciones.
Durante las épocas glaciares la fauna polar desciende en latitud, y durante los periodos interglaciares la fauna subtropical se dirige al norte.
De este modo el estudio de los diferentes tipos de fauna y de vegetación permite caracterizar las variaciones climáticas.
En determinadas zonas de Europa puede observarse una alternancia en la aparición de fauna de clima frío y de clima cálido que caracterizarán los momentos glaciares e interglaciares.
Durante una gran parte del Pleistoceno inferior, nuestro continente era un lugar con una gran riqueza ecológica, con abundantes animales y plantas que a su vez eran el alimento de depredadores. Se trata de un momento interglaciar, con un clima benigno, con fauna y vegetación propias de ambientes cálidos.
Los primeros homínidos llegan a Europa meridional hace un millón y medio de años, estableciéndose en un entorno variado, compuesto de praderas y de zonas de bosque, y compartiendo el espacio vital con rinocerontes, bisontes, osos, elefantes, caballos, etc..
Foto superior izquierda: Las zonas de color más claro indican la posible extensión máxima de los hielos durante el Pleistoceno. Cada progreso glacial retubo inmensas cantidades de agua en capas de hielo de entre 1.500 y 3.000 metros de grosor, haciendo que el nivel del mar bajara 100 metros o más en toda la Terra. Gráfico superior: Extensión máxima de los hielos y hallazgos de fósiles de homínidos en Europa pertenecientes al Pleistoceno Inferior




