Cada 400 o 500 millones de años, los continentes de la Tierra se unen formando un supercontinente.
El último de estos ciclos, del cual parten los actuales continentes, fue Pangea, hace unos 280 millones de años, durante el periodo geológico conocido como “Pérmico”, justo al final del Paleozóico.
Las placas tectónicas, sobre las que se encuentran los continentes, se desplazan unas respecto de las otras a velocidades del orden de 2,5 cm por año, que es aproximadamente la velocidad a la que crecen las uñas de los dedos de las manos.

Las placas interaccionan unas con otras a lo largo de sus fronteras o límites provocando intensas deformaciones en la corteza y la litosfera de la Tierra, lo que ha dado lugar a la formación de grandes cadenas montañosas (por ejemplo los Andes y los Alpes) y de grandes sistemas de fallas asociadas con éstas (por ejemplo, la falla de San Andrés).
El contacto por fricción entre los extremos de las placas es responsable de la mayor parte de los terremotos. Otros fenómenos asociados son la creación de volcanes, especialmente en el cinturón de fuego del Pacífico, y las fosas oceánicas.
Superior izquierda: Existen 14 grandes placas, 7 principales y 8 secundarias, además de unas 40 de más pequeñas.
Arriba: La Tierra hace unos 280 millones de años (Pérmico) con el supercontinente Pangea y el superoceano Panthalásico

Triásico, hace 200 millones de años

Jurásico, hace 145 millones de años

Cretácico, hace 65 millones de años



